sábado, 19 de diciembre de 2020

Discípulos de Cristo 2020


"Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.
Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;
y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:
Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,
Ni desmayes cuando eres reprendido por él;
Porque el Señor al que ama, disciplina,
Y azota a todo el que recibe por hijo.
Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿ qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?
Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos."
(Hebreos 12:3-8)
Las redes sociales están inundadas de propaganda hacia el nuevo orden mundial. No es novedad, está entre lo lógico y esperable, el internet le pertenece, es su herramienta mas usada. La subyugación de las voluntades humanas (el que manejen tu voluntad como quieras y tu como un tonto carnero que va al matadero lo obedezcas y aceptes gustoso) está en marcha a través del miedo impuesto por el gobierno mundial tan descaradamente que causa asombro.
El mundo corre de aquí para allá sometiéndose a órdenes que ni siquiera sabe para que sirven, pero causan miedo, pavor, terror... "no te reúnas, tapate la boca, no salgas a la calle, no visites a los ancianos y enfermos, no hables contra el sistema, etc."
Nada que cualquier discípulo de Cristo no sepa. Está escrito y se cumple, y estamos animados porque Cristo ya viene!
Somos los discípulos de Jesucristo que aún permanecemos en pie anunciando salvación y haciendo discípulos (Mateo 28:19-20)
Eso si, vamos a marcar la diferencia:
1) seguimos anunciando que todos pecamos, por tanto fuimos condenados a una eternidad en el infierno y el único camino para salvación es Cristo (Romanos 3:21-26; Hechos 4:11-12)
2) seguimos condenando el pecado, los homicidas, ladrones, mentirosos, adúlteros, homosexuales, idólatras, y todo pecador no arrepentido y vuelto a Cristo irá al infierno, a muerte eterna y condenación eterna (1ª Corintios 6:9-11; Apocalipsis 22:15)
3) nos seguimos reuniendo, no importa como, aunque nos lo prohíba quien sea, seguiremos celebrando a Cristo, su nacimiento, su muerte y resurrección, su vida en nosotros, día a día. Ninguna autoridad humana es superior a Cristo sobre nuestras vidas (Santiago 4:7)
4) no podemos morir, porque ya estamos muertos y nuestra vida
no está aquí (Colosenses 3:1-3), así que nuestra integridad física no es una excusa para unirnos al designio del mundo. No lo hicieron los discípulos que nos han precedido en dos mil años de historia, ni lo hará el remanente de este tiempo (Romanos 11:5)
5) no nos uniremos con nadie que dice ser "cristiano" pero se prostituye con el mundo involucrándose en política, ecumenismo, ideologías de género, o cualquier clase de idolatría o humanismo (Romanos 1:18-32)
6) estamos en una guerra constante contra toda influencia satánica que gobierna este mundo. (Efesios 6:10-20)
7) ni el gobierno humano, ni el nuevo orden mundial, ni satanás ni sus huestes aunque se disfracen de cristianos, ni ninguna cosa creada nos harán desistir de nuestra fe, ni de nuestra misión.(Romanos 8:35-39; Romanos 8:31) 

Ademir Silvera 19/12/2020

martes, 27 de octubre de 2020

¿Conoces a Dios?

 


Una joven mujer sobre la que pesa una poco deseable reputación, camina rauda por las callejuelas polvorientas de la pequeña aldea llamada Betania. Apresura sus pasos ocultando entre sus manos un precioso objeto camuflado entre sus vestidos. Es la hora de la cena. Su familia mas cercana, sus amigos y casi todo el pueblo está en la casa a la que se dirige. Mientras anda sus pensamientos tienen un objetivo determinado, fijo. Su voluntad se sobrepone a los prejuicios del entorno social en el que vive. En su pecho un volcán amenaza hacer erupción en cualquier momento. Una inmensa presión se acumula en su garganta y sus párpados colman su capacidad y comienzan a desbordarse en pequeñas gotas que muy pronto se convertirán en abundante torrente.

Camina, recuerda, y los recuerdos y sentimientos se atropellan entre si por asomarse a la ventana de su mente.

Recuerda como otrora caminara avergonzada, asqueada del estigma que cargaba, la mirada baja, el rostro cubierto y el dolor trabado en lucha con la rabia dentro de su corazón, pero todo eso cuidadosamente oculto bajo la máscara de un dulce rostro sonriente.

Recuerda la asombrosa revelación de amor infinito que como nunca sintió cuando aquellos ojos penetrantes como la mas afilada de las flechas destrozaron su coraza de miedo y se posaron con firmeza en los suyos y la abrazaron con una paz que no podía entender.

Recuerda las palabras que cortaron su alma como una espada del mas afilado acero desnudando todo su pecado, revelando toda su inmundicia, hiriendo de muerte su maldad, pero revelando la única y autentica verdad.

Recuerda… sus sentimientos se agolpan, tiene la urgente necesidad, y no sabe bien por qué, de cumplir su propósito, ese impulso que la lleva a ejecutar lo que se he propuesto. Sabe que para el mundo que la rodea ella no tiene ningún valor. Es consciente que ha sido también causa de vergüenza para los que la aman, pero sabe que ya nada importa, que todo ha pasado y que algo nuevo se gesta en ella. Su instinto materno le dice que, así como su vientre está capacitado para gestar y contener vida, así también su espíritu está capacitado para ser vivificado, y el suyo está siendo transformado en ese entonces.

La inunda una gratitud que no puede ser expresada con palabras, solo sus ojos pueden verter tantas lágrimas como pueda generar su alma.

Ha llegado a la casa. Entra deslizándose detrás de los que están ahí. No toca a nadie, procura no ser detenida por nadie, aunque sabe que, aunque le costara la vida, nada le impediría hacer lo que va determinada ha hacer. Sus ojos, entre la niebla que los cubren, ubican la espalda de su tan deseado objetivo. ¡Ahí está! ¡Es ahora!

Inclina su cuerpo hasta el piso, es casi una sombra cuando cae a los pies del que está sentado a la mesa y sobre el que se fijan todas las miradas. Sus manos liberan de entre sus ropas el valiosísimo y tan estimado objeto que aprisionan con tanto celo y cuidado y de pronto aferrándolo con todas sus fuerzas lo hacen estallar en mil pedazos…

En un instante el mundo que la rodea se paraliza, el sonido de la ruptura del material, acalla las voces, la conversación se detiene, el aire se llena por completo de un maravilloso perfume, todas las miradas cambian de objetivo, ahora es ella el blanco de las miradas, los rostros cambian, los ceños se fruncen, un oscuro nubarrón de ira cubre las mentes de los presentes y de inmediato con toda la saña de su deformada humanidad estalla una tormenta de juicio y acusación sobre la postrada muchacha.

El volcán de su pecho hace erupción al fin y se derrama en mil cascadas de llanto incontrolable que lavan sus ojos para que vean casi pegados a ellos los pies que descansan en el piso. Esos pies. Su objetivo. El mundo entero cae ahora sobre ella, pero no le importa, sus oídos no obedecen a las voces de los que la acusan, sus manos ahora tiemblan y toma entre ellas su mas precioso tesoro, su dignidad, lo que la distingue como mujer, su cabello al que tanto cuida, que tanto aprecia, su honra, su honor y comienza, como si fueran el más desechado de los trapos de limpieza y con toda la ternura que su alma angustiada puede expresar, a enjugar con ellos esos pies tan amados a los que sus labios juzgados como impuros e indignos, cubren de besos.

Su cuerpo convulsiona en llanto tan profundo, que la que llora es su alma, arrepentida, humillada, pero profundamente agradecida.

Todo ha cambiado en un instante, las voces, los sentimientos, la acción. Solo la voz que hablaba cuando ella entró a la casa no se deja llevar por las de los demás. Ahora es firme, serena, justa, severa para los que acusan, pero a la vez, comprensiva, dulce y compasiva para con la mujer arrepentida, y teniendo su llanto  como la mas dulce melodía de fondo, sigue revelando verdad, misericordia y amor infinito ante la miseria del egoísmo humano cuando clama:

 “¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. Tu fe te ha salvado, ve en paz. (Lucas 7:36-50; Juan 12:1-8; )

                           Ademir Silvera 26/10/2020



sábado, 3 de agosto de 2019

Máquinas


Por estos días, desde los albores de la vida y hasta que las canas cubren de nieve las
desgastadas cúspides humanas, nos tornamos cada día mas dependientes de los
artefactos , cada vez mas autosuficientes a los que gustamos llamar máquinas.
Al pasar las edades y deshojarse los almanaques, hemos ido perfeccionando lo que al
principio creamos para que fuese un esclavo incansable, servil, obediente al extremo, y
totalmente desechable: las máquinas.
Recuerdo que en las décadas de los setenta a los noventa, fantaseaban los creadores de
comics con la posibilidad de que los robots humanoides y los organismos ciberneticamente
mas avanzados cobraran consciencia, voluntad propia y decidieran un buen día revelarse
contra sus creadores humanos.
Hoy ante nuestros ojos vemos una realidad distinta en lo fantástica, pero muy similar en lo
práctico.
Lo curioso es que no aconteció por mérito del avance tecnológico, o porque fenomenales
robots iniciaran una guerra de independencia contra los “hombres-amos”, sino porque
nosotros las forzamos día a día a ocupar el lugar de amos mientras que nos humillamos a
ser sus esclavos voluntarios, sumisos y absolutamente dependientes de su funcionamiento
y hasta de sus caprichos.
Mientras el músculo principal de nuestro cuerpo contenido dentro de nuestro cráneo, se ha
desarrollado en una forma impactante y sostenida, ha hecho que los demás se vallan
atrofiando y buscando cada vez mas reposo y descanso.
En este escenario hemos buscado, apoyados por el desarrollo de la ciencia, las mayores
comodidades para nuestro cuerpo.
Nos hemos reproducido a niveles que nos orillan a ser una plaga demográficamente
incontrolable. La urgencia de producir sustento en mayor cantidad y mas efectivamente,
nos ha llevado a encontrar soluciones basadas en un mayor desarrollo tecnológico. Los
altos costos de producción nos llevaron a buscar una mano de obra que produzca sin
protestar, que no cobre ni exija nada y que sea reparable si se daña, desechable y hasta
reciclable en la mayoría de los casos. Las máquinas califican indudablemente muy por
encima del hombre en este sentido.
La producción mecanizada poluciona y nos debilita, por lo tanto, mas aún necesitamos
guardar energías y resguardar nuestros cuerpos, siendo las máquinas quienes aliviarán
nuestro trabajo.
Veamos un día cualquiera de nuestra rutinaria existencia:
Una máquina llamada reloj-despertador nos dice cuando comienza el día, ya que nos
dejamos de guiar por el sol, la luna y las estrellas y hasta no oímos el canto del gallo o de
las aves, pues las desterramos de nuestro entorno.
Nuestro ojos no se elevan ni se detienen a mirar el cielo, en busca del clima, entonces
recurrimos a que una máquina nos diga que clima tendremos hoy, y aunque
escudriñemos el firmamento no obtendremos respuesta segura, pues nuestros sentidos no
pueden detectar fenómenos meteorológicos, ya que no hay un bioma alrededor que nos
pueda dar esa información, pues una o varias máquinas regulan la temperatura y
humedad de nuestra habitación.
Nos levantamos de nuestro lecho construido por una máquina, salimos de debajo de
cobijas construidas por una maquina, nos vestimos con ropa construida por otras
máquinas, una máquina nos higieniza y usamos otra máquina para hacernos el
desayuno, que tomamos sobre muebles construidos adivinen por quienes, sí, por
máquinas. Salimos de esa endemoniada maquinaria para ir al trabajo. En la calle
(construida por máquinas) pululan miles de máquinas de todos tipos y colores, y a una
de esas nos subimos para ahorrar el tiempo que la máquina de nuestro pulso o bolsillo.
nos dice que se agota. Una máquina llamada GPS nos indica el camino, otra máquina
robot nos dice cuando detenernos en la esquina, y mientras esperamos que como un
camaleón cambie de color, el sonido de otra máquina nos avisa que alguien quiere
comunicarse con nosotros, inmediatamente la tomamos y comenzamos a hablar con ese
“alguien” que está quizá a cientos de kilómetros de nosotros.
La comunicación termina y deseamos hacer mas ameno el viaje entonces encendemos
¡dos máquinas! Una para entretenernos con música y noticias y otra porque hace frío.
Máquinas dentro de otra máquina.
Llegamos a destino y una máquina nos lleva sin fatigarnos once pisos mas arriba. Allí en
una reducida oficina varias máquinas trabajan teniendo como esclavos a nuestros
compañeros de cautiverio, perdón, quise decir trabajo. Nos sumamos a ellos hasta que de
nuevo la máquina que oficia como nuestro control remoto en nuestro bolsillo nos dice
que es hora de ir hacia la máquina que nos alimentará.
La tarde sigue el mismo curso de la mañana y volvemos sobre nuestros pasos a cerrar el
ciclo del sol al que no vimos en todo el día.
Antes de nacer una máquina escudriña al niño en el vientre de su madre, nace rodeado de
máquinas y muere de la misma forma. Las computadoras son los robots que controlan la
vida humanoide de este tiempo inverosímil. La informática a idiotizado al humano
convirtiéndolo en un ser manejable y moldeable, dependiente e incapaz de pensar o
razonar por si mismo.
No controlamos a la máquina, ella nos controla sin manos, pues usa las nuestras y es capaz
de manejarnos a distancia usando el control remoto que cargamos en nuestro bolsillo.
Aterrador ¿No?
Imaginemos entonces que alguien controle a las máquinas...
De hecho estamos interactuando tu y yo en éste momento a través de un sistema (red) msiempre controlado por un gigantesco cerebro cibernético, que tiene acceso a toda la información que circula en el planeta. Quien accede a estos datos tiene, por así decirlo, al mundo girando en sus dedos.
 El poder de controlar mentes, vidas, pueblos, naciones, masas enteras, seduce a los que gobiernan y manejan al mundo como un titiritero a su marioneta.
Es tiempo de despertar.
¿En quién quieres depositar la confianza para que dirija tu vida?
1) Tu. Que no conoces tu futuro.
2) El mundo.  Es una marioneta en manos de un titiritero que tiene sombrías perspectivas de futuro para ti.
3) Dios. No puede engañarte, no hay mal en él y tiene un plan perfecto para tu vida, quiere que vivas para siempre.
La desición es tuya.

viernes, 23 de noviembre de 2018

“Son intolerantes con nosotros”





Leyendo la prensa actual cada día más frecuentemente veo esta queja repetida. Las minorías que quieren ser oídas. Las mayorías que no quieren ser cuestionadas. Los “buenos”, los “malos”, los grandes y los chicos…y ahora también los cristianos!
Me pregunto dónde entran entonces las palabras de Jesús:
Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.
 Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
 Más todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.
 Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado.
El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece.
 Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre.
 Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.
Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.
 Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.
(Juan 15:18-27)

¡Cuán lejos estamos de aquel capítulo 11 de la carta dirigida a los hebreos que habían creído en el Señor Jesucristo allá por el primer siglo de nuestra era, y que es estímulo y ejemplo para todos los que seguimos los pasos de nuestro Señor Jesucristo!
Allí se lee acerca de los antiguos hebreos que le creyeron a Dios:
“…que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.
Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección.
Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles.
Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados;
de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido;
proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.  (Hebreos 11:34-40)
Como cristianos, estemos dispuestos a perder nuestra vida por causa del evangelio, dispuestos a sufrir el rechazo y la persecución del mundo bajo el poder de satanás, y a pagar el precio por anunciar la salvación, por proclamar al mundo las palabras del Evangelio, así como los apóstoles de Cristo lo hicieron:
Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad.
Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.
Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.”(Hechos 5:40-42)
¡Basta de quejas contra el sistema mundial gobernado por satanás! Sabemos que no lo vamos a cambiar porque está preparado para su destrucción en el infierno:
 “Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre.
Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error”
 (2 Pedro 2:17-18.)
Está escrito que nuestra lucha no es contra carne y sangre (Efesios 6:12)
Entonces vamos a concentrarnos en vivir como Jesús, en anunciar la salvación, en denunciar el pecado, en anunciar que Jesús nuestro Señor vuelve.
No será reclamando derechos de igualdad con el mundo que agradaremos a Dios, sino siendo ejemplo de santidad al mundo.
No tenemos los mismos derechos que el mundo. ¡Por supuesto que no! ¿Por qué entonces reclamamos derechos para igualarnos al mundo?
Nuestra responsabilidad y deber es arrebatar de sus garras a los que crean a través de nuestro testimonio, se arrepientan de sus malos caminos y se vuelvan a Dios.
Enfoquémonos en mirar al Señor, en imitarle, en obedecerle por sobre todo y a pesar de todo.
El mundo se aterrorizará de la presencia de aquellos que abracen la fe de Cristo sin reservas, aún menospreciando sus propias vidas terrenales, porque así lo ha hecho siempre y teme ser expuesto a la luz del Evangelio, por lo tanto gritará como allá en Tesalónica:
Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá;
(Hechos 17:6)
Es tiempo de morir por Cristo, es tiempo de ser fieles a Él, es tiempo de negarnos a nosotros mismos, es tiempo de menospreciar nuestros derechos, nuestros sueños, es tiempo de poner nuestra vida misma a disposición de nuestro Señor, pues ella es eterna y no puede ser arrebatada de las manos de Dios.
Por supuesto que van a ser intolerantes! Tienen que serlo!
 Por supuesto que somos una plaga!
Por supuesto que nos van a aborrecer y despreciar!
¡Siiii! ¡Es que así tiene que ser!
¿Dónde vemos en los Evangelios a Jesús nuestro Señor reclamando derechos? ¿O a  sus discípulos?  ¿O a cualquiera de los siervos del Señor de los que habla la biblia? ¿O dónde dice en la escritura que los reclamemos nosotros?
El mundo tiene que aborrecernos y perseguirnos y querer destruirnos. Esa es su reacción. Esto es guerra y el mundo y su sistema de gobierno demoníaco no va a tenerle piedad a nadie. Permanecerá en su postura hasta que sea destruido en el infierno.
Satanás es amigo del mundo, por eso el mundo le ama, pero es  enemigo del cristiano, enemigo a muerte, por eso le aborrezco a él y a sus obras y como cristiano contra él es mi lucha ¡no hay tregua ni cuartel!
Vamos a dejarnos de ser payasos imitadores del mundo cobarde y vamos a mostrar nuestra fe a través de nuestras obras siendo imitadores de Cristo.