jueves, 22 de junio de 2023

Nacido para fructificar


 Eso es un naranjo blanco, una especie en extinción. Lo plantó la mamá de mis abuela, hace más de 80 años. Es el último naranjo que queda en esta casa y se está muriendo. Por estar solo y en medio de especies extrañas, las hormigas le han comido sus brotes y ahora en el comienzo del invierno volvió a brotar, quizá por última vez. No ha dejado descendencia pero eso no le impide, aunque sea una sola vez más, volver a dar fruto, porque para eso nació, esa es su misión, eso es lo que él sabe hacer. No pregunta si su fruto generará otro árbol. Solo va a cuidar su fruto hasta que este esté maduro. Esa es su misión para eso nació y aún muriendo sigue haciendo eso.

Si pienso en el objetivo de la vida, el naranjo me da una lección enorme y me lleva a preguntarme si estoy pensando en el fruto que debo producir. 

Como discípulos de Cristo, sabemos que ese es nuestro objetivo. En el evangelio de Juan, capítulo 15, versículo 16, esa es la oración del Señor. "No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé."

En cambio, cuanto esfuerzo ponemos y tiempo gastamos en cosas que son para nosotros mismos, personales, a las que llamamos "realización" si las conseguimos, entonces ¿cuál es nuestro verdadero objetivo? ¿De verdad hemos nacido de nuevo como dice el mandato del Señor Jesucristo (Juan 3:3) o aún seguimos intentando producir para nosotros mismos y alimentar nuestro yo del producto logrado?

¿No será acaso está la causa por la que muchas de nuestras oraciones no tienen la respuesta que deseamos como dice el apóstol Santiago (Santiago 4:2-3). 

El naranjo nunca comió de su fruto, pero alimentó a la familia que lo plantó por generaciones y aún cuando se terminó la última generación y lo abandonaron a merced de sus enemigos naturales, no dejó de cumplir su objetivo.

Mucho para pensar en este mundo egoísta de hoy.

Ademir Silvera 22/06/ 2023

sábado, 19 de diciembre de 2020

Discípulos de Cristo 2020


"Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.
Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;
y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:
Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,
Ni desmayes cuando eres reprendido por él;
Porque el Señor al que ama, disciplina,
Y azota a todo el que recibe por hijo.
Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿ qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?
Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos."
(Hebreos 12:3-8)
Las redes sociales están inundadas de propaganda hacia el nuevo orden mundial. No es novedad, está entre lo lógico y esperable, el internet le pertenece, es su herramienta mas usada. La subyugación de las voluntades humanas (el que manejen tu voluntad como quieras y tu como un tonto carnero que va al matadero lo obedezcas y aceptes gustoso) está en marcha a través del miedo impuesto por el gobierno mundial tan descaradamente que causa asombro.
El mundo corre de aquí para allá sometiéndose a órdenes que ni siquiera sabe para que sirven, pero causan miedo, pavor, terror... "no te reúnas, tapate la boca, no salgas a la calle, no visites a los ancianos y enfermos, no hables contra el sistema, etc."
Nada que cualquier discípulo de Cristo no sepa. Está escrito y se cumple, y estamos animados porque Cristo ya viene!
Somos los discípulos de Jesucristo que aún permanecemos en pie anunciando salvación y haciendo discípulos (Mateo 28:19-20)
Eso si, vamos a marcar la diferencia:
1) seguimos anunciando que todos pecamos, por tanto fuimos condenados a una eternidad en el infierno y el único camino para salvación es Cristo (Romanos 3:21-26; Hechos 4:11-12)
2) seguimos condenando el pecado, los homicidas, ladrones, mentirosos, adúlteros, homosexuales, idólatras, y todo pecador no arrepentido y vuelto a Cristo irá al infierno, a muerte eterna y condenación eterna (1ª Corintios 6:9-11; Apocalipsis 22:15)
3) nos seguimos reuniendo, no importa como, aunque nos lo prohíba quien sea, seguiremos celebrando a Cristo, su nacimiento, su muerte y resurrección, su vida en nosotros, día a día. Ninguna autoridad humana es superior a Cristo sobre nuestras vidas (Santiago 4:7)
4) no podemos morir, porque ya estamos muertos y nuestra vida
no está aquí (Colosenses 3:1-3), así que nuestra integridad física no es una excusa para unirnos al designio del mundo. No lo hicieron los discípulos que nos han precedido en dos mil años de historia, ni lo hará el remanente de este tiempo (Romanos 11:5)
5) no nos uniremos con nadie que dice ser "cristiano" pero se prostituye con el mundo involucrándose en política, ecumenismo, ideologías de género, o cualquier clase de idolatría o humanismo (Romanos 1:18-32)
6) estamos en una guerra constante contra toda influencia satánica que gobierna este mundo. (Efesios 6:10-20)
7) ni el gobierno humano, ni el nuevo orden mundial, ni satanás ni sus huestes aunque se disfracen de cristianos, ni ninguna cosa creada nos harán desistir de nuestra fe, ni de nuestra misión.(Romanos 8:35-39; Romanos 8:31) 

Ademir Silvera 19/12/2020

martes, 27 de octubre de 2020

¿Conoces a Dios?

 


Una joven mujer sobre la que pesa una poco deseable reputación, camina rauda por las callejuelas polvorientas de la pequeña aldea llamada Betania. Apresura sus pasos ocultando entre sus manos un precioso objeto camuflado entre sus vestidos. Es la hora de la cena. Su familia mas cercana, sus amigos y casi todo el pueblo está en la casa a la que se dirige. Mientras anda sus pensamientos tienen un objetivo determinado, fijo. Su voluntad se sobrepone a los prejuicios del entorno social en el que vive. En su pecho un volcán amenaza hacer erupción en cualquier momento. Una inmensa presión se acumula en su garganta y sus párpados colman su capacidad y comienzan a desbordarse en pequeñas gotas que muy pronto se convertirán en abundante torrente.

Camina, recuerda, y los recuerdos y sentimientos se atropellan entre si por asomarse a la ventana de su mente.

Recuerda como otrora caminara avergonzada, asqueada del estigma que cargaba, la mirada baja, el rostro cubierto y el dolor trabado en lucha con la rabia dentro de su corazón, pero todo eso cuidadosamente oculto bajo la máscara de un dulce rostro sonriente.

Recuerda la asombrosa revelación de amor infinito que como nunca sintió cuando aquellos ojos penetrantes como la mas afilada de las flechas destrozaron su coraza de miedo y se posaron con firmeza en los suyos y la abrazaron con una paz que no podía entender.

Recuerda las palabras que cortaron su alma como una espada del mas afilado acero desnudando todo su pecado, revelando toda su inmundicia, hiriendo de muerte su maldad, pero revelando la única y autentica verdad.

Recuerda… sus sentimientos se agolpan, tiene la urgente necesidad, y no sabe bien por qué, de cumplir su propósito, ese impulso que la lleva a ejecutar lo que se he propuesto. Sabe que para el mundo que la rodea ella no tiene ningún valor. Es consciente que ha sido también causa de vergüenza para los que la aman, pero sabe que ya nada importa, que todo ha pasado y que algo nuevo se gesta en ella. Su instinto materno le dice que, así como su vientre está capacitado para gestar y contener vida, así también su espíritu está capacitado para ser vivificado, y el suyo está siendo transformado en ese entonces.

La inunda una gratitud que no puede ser expresada con palabras, solo sus ojos pueden verter tantas lágrimas como pueda generar su alma.

Ha llegado a la casa. Entra deslizándose detrás de los que están ahí. No toca a nadie, procura no ser detenida por nadie, aunque sabe que, aunque le costara la vida, nada le impediría hacer lo que va determinada ha hacer. Sus ojos, entre la niebla que los cubren, ubican la espalda de su tan deseado objetivo. ¡Ahí está! ¡Es ahora!

Inclina su cuerpo hasta el piso, es casi una sombra cuando cae a los pies del que está sentado a la mesa y sobre el que se fijan todas las miradas. Sus manos liberan de entre sus ropas el valiosísimo y tan estimado objeto que aprisionan con tanto celo y cuidado y de pronto aferrándolo con todas sus fuerzas lo hacen estallar en mil pedazos…

En un instante el mundo que la rodea se paraliza, el sonido de la ruptura del material, acalla las voces, la conversación se detiene, el aire se llena por completo de un maravilloso perfume, todas las miradas cambian de objetivo, ahora es ella el blanco de las miradas, los rostros cambian, los ceños se fruncen, un oscuro nubarrón de ira cubre las mentes de los presentes y de inmediato con toda la saña de su deformada humanidad estalla una tormenta de juicio y acusación sobre la postrada muchacha.

El volcán de su pecho hace erupción al fin y se derrama en mil cascadas de llanto incontrolable que lavan sus ojos para que vean casi pegados a ellos los pies que descansan en el piso. Esos pies. Su objetivo. El mundo entero cae ahora sobre ella, pero no le importa, sus oídos no obedecen a las voces de los que la acusan, sus manos ahora tiemblan y toma entre ellas su mas precioso tesoro, su dignidad, lo que la distingue como mujer, su cabello al que tanto cuida, que tanto aprecia, su honra, su honor y comienza, como si fueran el más desechado de los trapos de limpieza y con toda la ternura que su alma angustiada puede expresar, a enjugar con ellos esos pies tan amados a los que sus labios juzgados como impuros e indignos, cubren de besos.

Su cuerpo convulsiona en llanto tan profundo, que la que llora es su alma, arrepentida, humillada, pero profundamente agradecida.

Todo ha cambiado en un instante, las voces, los sentimientos, la acción. Solo la voz que hablaba cuando ella entró a la casa no se deja llevar por las de los demás. Ahora es firme, serena, justa, severa para los que acusan, pero a la vez, comprensiva, dulce y compasiva para con la mujer arrepentida, y teniendo su llanto  como la mas dulce melodía de fondo, sigue revelando verdad, misericordia y amor infinito ante la miseria del egoísmo humano cuando clama:

 “¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. Tu fe te ha salvado, ve en paz. (Lucas 7:36-50; Juan 12:1-8; )

                           Ademir Silvera 26/10/2020



sábado, 3 de agosto de 2019

Máquinas


Por estos días, desde los albores de la vida y hasta que las canas cubren de nieve las
desgastadas cúspides humanas, nos tornamos cada día mas dependientes de los
artefactos , cada vez mas autosuficientes a los que gustamos llamar máquinas.
Al pasar las edades y deshojarse los almanaques, hemos ido perfeccionando lo que al
principio creamos para que fuese un esclavo incansable, servil, obediente al extremo, y
totalmente desechable: las máquinas.
Recuerdo que en las décadas de los setenta a los noventa, fantaseaban los creadores de
comics con la posibilidad de que los robots humanoides y los organismos ciberneticamente
mas avanzados cobraran consciencia, voluntad propia y decidieran un buen día revelarse
contra sus creadores humanos.
Hoy ante nuestros ojos vemos una realidad distinta en lo fantástica, pero muy similar en lo
práctico.
Lo curioso es que no aconteció por mérito del avance tecnológico, o porque fenomenales
robots iniciaran una guerra de independencia contra los “hombres-amos”, sino porque
nosotros las forzamos día a día a ocupar el lugar de amos mientras que nos humillamos a
ser sus esclavos voluntarios, sumisos y absolutamente dependientes de su funcionamiento
y hasta de sus caprichos.
Mientras el músculo principal de nuestro cuerpo contenido dentro de nuestro cráneo, se ha
desarrollado en una forma impactante y sostenida, ha hecho que los demás se vallan
atrofiando y buscando cada vez mas reposo y descanso.
En este escenario hemos buscado, apoyados por el desarrollo de la ciencia, las mayores
comodidades para nuestro cuerpo.
Nos hemos reproducido a niveles que nos orillan a ser una plaga demográficamente
incontrolable. La urgencia de producir sustento en mayor cantidad y mas efectivamente,
nos ha llevado a encontrar soluciones basadas en un mayor desarrollo tecnológico. Los
altos costos de producción nos llevaron a buscar una mano de obra que produzca sin
protestar, que no cobre ni exija nada y que sea reparable si se daña, desechable y hasta
reciclable en la mayoría de los casos. Las máquinas califican indudablemente muy por
encima del hombre en este sentido.
La producción mecanizada poluciona y nos debilita, por lo tanto, mas aún necesitamos
guardar energías y resguardar nuestros cuerpos, siendo las máquinas quienes aliviarán
nuestro trabajo.
Veamos un día cualquiera de nuestra rutinaria existencia:
Una máquina llamada reloj-despertador nos dice cuando comienza el día, ya que nos
dejamos de guiar por el sol, la luna y las estrellas y hasta no oímos el canto del gallo o de
las aves, pues las desterramos de nuestro entorno.
Nuestro ojos no se elevan ni se detienen a mirar el cielo, en busca del clima, entonces
recurrimos a que una máquina nos diga que clima tendremos hoy, y aunque
escudriñemos el firmamento no obtendremos respuesta segura, pues nuestros sentidos no
pueden detectar fenómenos meteorológicos, ya que no hay un bioma alrededor que nos
pueda dar esa información, pues una o varias máquinas regulan la temperatura y
humedad de nuestra habitación.
Nos levantamos de nuestro lecho construido por una máquina, salimos de debajo de
cobijas construidas por una maquina, nos vestimos con ropa construida por otras
máquinas, una máquina nos higieniza y usamos otra máquina para hacernos el
desayuno, que tomamos sobre muebles construidos adivinen por quienes, sí, por
máquinas. Salimos de esa endemoniada maquinaria para ir al trabajo. En la calle
(construida por máquinas) pululan miles de máquinas de todos tipos y colores, y a una
de esas nos subimos para ahorrar el tiempo que la máquina de nuestro pulso o bolsillo.
nos dice que se agota. Una máquina llamada GPS nos indica el camino, otra máquina
robot nos dice cuando detenernos en la esquina, y mientras esperamos que como un
camaleón cambie de color, el sonido de otra máquina nos avisa que alguien quiere
comunicarse con nosotros, inmediatamente la tomamos y comenzamos a hablar con ese
“alguien” que está quizá a cientos de kilómetros de nosotros.
La comunicación termina y deseamos hacer mas ameno el viaje entonces encendemos
¡dos máquinas! Una para entretenernos con música y noticias y otra porque hace frío.
Máquinas dentro de otra máquina.
Llegamos a destino y una máquina nos lleva sin fatigarnos once pisos mas arriba. Allí en
una reducida oficina varias máquinas trabajan teniendo como esclavos a nuestros
compañeros de cautiverio, perdón, quise decir trabajo. Nos sumamos a ellos hasta que de
nuevo la máquina que oficia como nuestro control remoto en nuestro bolsillo nos dice
que es hora de ir hacia la máquina que nos alimentará.
La tarde sigue el mismo curso de la mañana y volvemos sobre nuestros pasos a cerrar el
ciclo del sol al que no vimos en todo el día.
Antes de nacer una máquina escudriña al niño en el vientre de su madre, nace rodeado de
máquinas y muere de la misma forma. Las computadoras son los robots que controlan la
vida humanoide de este tiempo inverosímil. La informática a idiotizado al humano
convirtiéndolo en un ser manejable y moldeable, dependiente e incapaz de pensar o
razonar por si mismo.
No controlamos a la máquina, ella nos controla sin manos, pues usa las nuestras y es capaz
de manejarnos a distancia usando el control remoto que cargamos en nuestro bolsillo.
Aterrador ¿No?
Imaginemos entonces que alguien controle a las máquinas...
De hecho estamos interactuando tu y yo en éste momento a través de un sistema (red) msiempre controlado por un gigantesco cerebro cibernético, que tiene acceso a toda la información que circula en el planeta. Quien accede a estos datos tiene, por así decirlo, al mundo girando en sus dedos.
 El poder de controlar mentes, vidas, pueblos, naciones, masas enteras, seduce a los que gobiernan y manejan al mundo como un titiritero a su marioneta.
Es tiempo de despertar.
¿En quién quieres depositar la confianza para que dirija tu vida?
1) Tu. Que no conoces tu futuro.
2) El mundo.  Es una marioneta en manos de un titiritero que tiene sombrías perspectivas de futuro para ti.
3) Dios. No puede engañarte, no hay mal en él y tiene un plan perfecto para tu vida, quiere que vivas para siempre.
La desición es tuya.